El vicio mortal
¿QUE TIENEN EN COMÚN?

RAMÓN VALDES
"Don Ramòn"
(Actor)
MARIO MORENO "Cantinflas"
(Actor)


GEORGE HARRISON
"The Beatles"
(Musico)
JIM VARNEY "Ernest"
(Actor)

UNA DE LAS COSAS QUE TIENEN EN COMUN ES QUE ELLOS MURIERON DE CANCER PULMONAR, CONSECUENCIA DIRECTA DEL HABITO DE FUMAR.
Razones para dejar de fumar
El cigarrillo no es para quien desee tener una vida larga y feliz, pues ocasiona la muerte a 1 de cada 2 fumadores veteranos. De ahí que la directora general de la Organización Mundial de la Salud (OMS) haya dicho que “el cigarrillo es [...] un producto elaborado con toda la astucia del mundo, ya que libera tan solo la cantidad precisa de nicotina para mantener al consumidor adicto de por vida, hasta que finalmente lo mata”.
Así pues, los peligros que plantea el tabaco para la vida y la salud constituyen una razón para dejarlo. Se ha establecido la conexión entre este y más de veinticinco enfermedades muy graves. Es uno de los principales favorecedores de ataques cardíacos y cerebrales, bronquitis crónicas, enfisemas y cánceres diversos, particularmente de pulmón, entre otras dolencias.
Claro, se puede vivir enviciado por años antes de sufrir una de estas afecciones. Entretanto, el hábito no hará más atractivo al fumador. Aunque este proyecte una imagen sensual y saludable en los anuncios, la cruda realidad es muy diferente: aliento fétido, manchas amarilloparduscas en los dientes y uñas, impotencia masculina, toses, ahogos y arrugas faciales prematuras, entre otros problemas cutáneos.
Los efectos del tabaco en los demás
El humo del tabaco perjudica a nuestros semejantes. Hasta hace no tanto, podía encenderse un cigarrillo en casi cualquier lugar sin levantar protestas. Pero las actitudes están cambiando, pues la ciudadanía es cada vez más consciente de los peligros de respirar el humo ajeno. Por ejemplo, la persona que no fuma corre un 30% más de riesgo de padecer cáncer de pulmón si su cónyuge es fumador, y la probabilidad de que un niño sufra pulmonía o bronquitis durante sus primeros dos años de vida es mayor si vive con padres fumadores.
La embarazada que fuma pone en peligro a la criatura que lleva en su seno, pues le aporta directamente nicotina, monóxido de carbono y otras sustancias peligrosas del humo que han ido a parar a su corriente sanguínea. De este modo aumentan las probabilidades de que tenga un aborto espontáneo, dé a luz un niño muerto o vea morir pronto al recién nacido. Además, el neonato corre un riesgo tres veces mayor de sufrir el síndrome de muerte súbita.
Un precio muy caro
Otra razón para dejar el tabaco es su alto costo. Según un estudio del Banco Mundial, genera directamente un gasto anual de 200.000 millones de dólares en atención sanitaria. Y eso sin poner precio al sufrimiento de quienes enferman a consecuencia de este producto.
Si usted fuma, le será muy fácil calcular cuánto le cuestan directamente los cigarrillos. El gasto anual se obtiene multiplicando por 365 la cantidad que dedica a diario al tabaco. Si multiplica esa cifra por diez, sabrá cuánto le costará el hábito si sigue fumando otros diez años. Es posible que los resultados le asombren. ¡Imagínese cuántas cosas podría hacer con todo ese dinero!
Los beneficios de librarse del vicio
Al ex fumador, la comida le sabe mejor, y le huele mejor el aliento, el cuerpo y la ropa. Se ve libre de los gastos y molestias que conlleva adquirir tabaco. Disfruta de un sentido de logro. Si tiene hijos, su ejemplo reduce la probabilidad de que fumen. Es posible que viva más años. Nunca debe pensarse que es muy tarde para abandonar el vicio; cuanto antes se haga, mejor.
Por qué es tan difícil
Dejar de fumar es arduo, aunque se tenga buena motivación. La razón principal es que la nicotina es una droga sumamente adictiva. “Al tabular el grado de adicción que crean las drogas psicoactivas, se determinó que la nicotina es más adictiva que la heroína [y] la cocaína”, señala la OMS. A diferencia de dichos estupefacientes, la nicotina no genera demostraciones llamativas de intoxicación, por lo que es fácil subestimar su poder. Pero la leve euforia que produce logra que la mayoría de los consumidores sigan fumando para experimentar nuevamente esa sensación. En realidad, es una droga que altera el estado de ánimo; calma la ansiedad. Sin embargo, la tensión que reduce el cigarrillo se debe en parte al ansia de nicotina.
El hecho de que fumar se convierta en costumbre también dificulta dejar de hacerlo. Aparte de la adicción a la nicotina, el fumador suele adquirir hábitos reiterativos a la hora de encender el cigarrillo e inhalar. De ahí que a veces se oigan comentarios como “Necesito tenerlo entre los dedos” o “Me ayuda a matar el tiempo”.
Como tercera dificultad para romper con este vicio cabría mencionar su omnipresencia en la vida diaria. Las tabacaleras gastan casi 6.000 millones de dólares anuales en campañas publicitarias que presentan a un fumador sensual, activo, sano e inteligente, que monta a caballo, nada y practica el tenis u otra actividad placentera. En el cine y la televisión salen fumadores, y no siempre en el papel de malos. El tabaco es una mercancía legal que está disponible casi por doquier, y la mayoría de la gente está siempre cerca de alguien que fuma. Todas estas influencias son ineludibles.
Lamentablemente, no existe una píldora que elimine el deseo de fumar del mismo modo como la aspirina combate el dolor de cabeza. La difícil meta de dejar el tabaco exige motivación personal. Al igual que para adelgazar, hay que sacrificarse durante un buen tiempo. El único responsable del éxito o el fracaso del intento es el propio fumador.
Se envician jóvenes
Según un estudio realizado en Estados Unidos, 1 de cada 4 jóvenes que probaron los cigarrillos acabó volviéndose adicto, una proporción parecida a la de quienes experimentaron con cocaína y heroína. Aunque cerca del setenta por ciento de los fumadores adolescentes lamentan haberse iniciado, pocos logran deshabituarse.
La composición del humo
El humo del cigarrillo contiene alquitrán, el cual se compone de más de cuatro mil sustancias químicas, 43 de ellas cancerígenas. Entre estas figuran el cianuro, el benceno, el alcohol metílico y el acetileno (combustible utilizado en algunos sopletes). El humo también contiene óxido de nitrógeno y monóxido de carbono, ambos gases tóxicos. Su principal ingrediente activo, la nicotina, es una droga de gran poder adictivo.
Cómo ayudar a un ser querido a librarse del hábito
Si usted no fuma y está al tanto de los peligros del tabaco, seguramente sufre la frustración de ver que algunos de sus amigos y seres queridos siguen fumando. ¿Qué puede hacer para ayudarlos a abandonar el hábito? Los regaños, las súplicas, las imposiciones, las burlas y los sermones paternalistas no suelen dar resultado. En vez de deshacerse del cigarrillo, el fumador tal vez recurra a este para calmar el malestar emocional que le producen estos métodos. Trate de comprender lo difícil que es superar la adicción, sobre todo para algunas personas.
No se puede obligar a nadie a dejar de fumar. La fortaleza y la convicción precisas para hacerlo deben proceder del usuario. Lo que uno debe hacer es buscar formas de alentarle y apoyar su deseo de romper con el vicio.
¿Qué método puede seguir? En el momento oportuno, indique a la persona que la quiere y que le preocupa que fume. Señale que la apoyará si decide abandonar el hábito. Claro, esta táctica no puede utilizarse vez tras vez, pues perdería efectividad y sentido.
¿Qué hacer si el ser querido decide no volver a fumar? Debe tenerse en cuenta que pudiera manifestar síntomas de abstinencia, tales como irritabilidad, depresión, dolores de cabeza y trastornos del sueño. Recuerde al ser amado que son síntomas temporales, indicaciones de que el cuerpo va ajustándose al debido equilibrio. Tenga una actitud alegre y positiva. Indíquele cuánto le satisface su resolución. Mientras dure el síndrome de abstinencia, ayúdele a evitar las situaciones agobiantes que favorezcan que reincida.
De producirse una recaída, procure no sacar las cosas de quicio y demuestre compasión. Vea la situación como un aprendizaje para los dos, algo que contribuirá a que el próximo intento tenga más probabilidades de triunfo.
Nueve ayudas para dejar de fumar
1. Si desea dejar de fumar, debe tener una verdadera motivación, debe tener buenas y sólidas razones para hacerlo: amor propio; interés por su salud, presente y futura; interés por los seres amados a los que afecta su peligroso hábito; deseo de estar limpio física y moralmente.
2. Fíjese una fecha para dejar de fumar y apéguese a ella. Hágalo de golpe, porque aunque sufrirá antes, también se curará antes.
3. Tome acción positiva para romper con el hábito. Destruya todos los cigarrillos que tenga en casa y vierta agua sobre ellos. Lave o lleve a la tintorería toda la ropa que huela a tabaco. Dé un nuevo comienzo a su vida, siéntase limpio.
4. Durante el tiempo en que se esfuerza por dejar la nicotina, evite ambientes cargados de tabaco y amigos que fuman. Vaya a lugares donde se prohíba fumar, como museos y bibliotecas.
5. Aparte el dinero que se hubiera gastado en tabaco y cuéntelo al cabo de un mes. Compre algo que verdaderamente necesite, o un regalo para algún ser querido que también comparta su alegría por la victoria que está consiguiendo.
6. Haga algo; mantenga sus manos ocupadas en esos momentos en que normalmente se fumaría un cigarrillo. Mastique chicle (no chicle de nicotina) o chupe caramelos de menta cuando le consuma el deseo de fumar. En lugar de fumar, lávese los dientes después de las comidas. Dé un paseo, escriba cartas, trabaje en el jardín, repare algo, limpie el automóvil, etc.
7. Cuando se sienta nervioso o bajo tensión, respire profunda y lentamente. En lugar de fumarse un cigarrillo, beba bastante agua y jugos de fruta, pues los líquidos limpian.
8. Haga ejercicio, dentro de sus límites físicos. Para saber lo que sería razonable en su caso, consulte primero a su médico. Le animará mejorar su condición física.
9. Reduzca la cantidad de bebidas alcohólicas que toma. Los cigarrillos y el alcohol suelen “ir juntos”, ya que este puede provocar el deseo de fumar. Evite las reuniones sociales en las que pudiera presentarse esa situación. Mire los anuncios de tabaco desde un punto de vista crítico: analice su carácter superficial y falso. No se deje atrapar de nuevo.
Fuente: Revista ¡Despertad! 22/3 /2000 pág 4

